La neuroeducación como nueva disciplina

En no mucho, intentar enseñar sin conocer cómo funciona el cerebro, será algo así como intentar diseñar un guante sin nunca antes haber visto una mano

Francisco Mora
Doctor en Neurociencia y Medicina

¿Cómo aprende nuestro cerebro? ¿Qué cosas estimulan el desarrollo cerebral de los niños en el ámbito escolar?

Algo que conocemos a día de hoy, es la importancia que nuestro cerebro tiene en el aprendizaje, en la memorización o en la atención del niño. La cultura neuro tiene su principal exponente en relacionar el hecho biológico del cerebro con el resultado de los procesos del mismo. Esto explica el modo en que el ser humano responde a su entorno en todas sus expresiones, (cualquieras que estas sean) atendiendo a su aprendizaje cognitivo, experiencia y especialización del área que más ha desarrollado a lo largo de su vida y que, en su edad adulta, lo hace más especial e idóneo para un campo que para otro.

Los actuales conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro están haciendo que disciplinas como la filosofía, la antropología, la ética, teología, o la psicología entre otras, no puedan obviar que es el cerebro el que crea y organiza los pensamientos que las constituyen.

En el ámbito educativo aplicar la cultura neuro en la enseñanza, está siendo discutida por algunos prestigiosos docentes que no consideran que tengan que conocer cómo nuestro cerebro funciona para enseñar a los niños a desarrollar sus capacidades cognitivas. Otros sin embargo, consideran que la neuroeducación como nueva disciplina, debe y ocupará en un futuro próximo una importante posición en la enseñanza en las escuelas. Según algunos expertos, la aplicación de la neuroeducación permitirá atajar y destruir los neuro-mitos o falsas verdades. Y es que, hablar del cerebro nos permite claramente conocer cómo se desarrolla la memoria durante el aprendizaje, o el valor que tiene la atención en la enseñanza de un niño en el ámbito escolar.  ¿Cómo aplicar por tanto la neuroeducación en la enseñanza?

El ejemplo más claro, lo tenemos por ejemplo, en el aprendizaje de la lectura. ¿Cuándo comienza un niño a leer? Esta ha sido una de las preguntas más difíciles de responder aunque quizá, estemos más cerca de conocer la respuesta,  y es que, aunque se estima por observación que un niño puede comenzar a leer a una edad muy temprana a la normal, (que suele ser entre los 5 o 7 años), se sabe que su rapidez para llegar a aprender a leer sin dificultad, no depende de que un niño tenga más capacidad que otro, o sea más inteligente que otro, sino de que ciertas áreas de su cerebro puedan estar más maduras para comenzar a leer.

El estudio del cerebro ha permitido que hoy sepamos que determinadas áreas de este órgano como son el área 23 y 44, (áreas de Brodmann), sean esenciales para explicar el paradigma de cuando un niño empieza a leer, ya que depende de estas áreas que el niño pueda transformar el grafema en fonema. Si eso no ocurre, el niño leerá muy mal o le costará más. De forma que, el niño tendrá que pasar por un camino más duro si no sabemos cómo desarrollar estas áreas del cerebro.

Hoy por hoy, la ciencia ha avanzado exponencialmente y ha mostrado grandes descubrimientos. El sistema educativo tiene que pasar a tener en cuenta que: nuestro cerebro nunca deja de aprender, nuestra memoria puede mejorar si la educamos y la ejercitamos, al igual que, nuestras capacidades cognitivas, etcétera. La incógnita puede que esté en cómo cambiar el paradigma en el modo en el que los docentes se forman para que sean capaces de poner estos conocimientos en prácticas dentro de las escuelas.

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